Todo empezó hace más de veinte años, en la entrada de casa, en Figuerola del Camp. Habíamos empezado a hacer productos como la picada de ajo y perejil que tenía bastante demanda. Pronto empezamos a hacer la salsa romesco.
Las familias del pueblo, con pocas variantes, usan el romesco como salsa para la calçotada, para acompañar los caracoles hervidos o para hacer la lechuga con romesco, comida típica de cuando se va a buscar el aceite nuevo, hacia finales de año.
En casa éramos tres personas y pronto empezamos a tener pedidos de romesco y se incorporó el hermano pequeño. La demanda iba creciendo y, por este motivo, pasamos de un pequeño obrador casero a unas naves a las afueras de la población, donde aún estamos ahora.
La salsa romesco la comercializamos desde el año 1994. Mantenemos la receta de la madre, la receta original hecha con los mismos ingredientes con los que siempre la hemos hecho.


